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Imágenes de nuestras tierras

En el corazón de Vega de Pas, Cantabria, nuestras tierras se extienden entre praderas verdes, agua abundante y un entorno natural privilegiado. El clima atlántico, los suelos fértiles y la altitud crean las condiciones ideales para un cultivo equilibrado y respetuoso con el ritmo de la tierra.

Desde el aire se aprecia la armonía del paisaje y la forma en que los cultivos se integran en el entorno. Aquí nace un arándano cuidado desde el origen, fruto de un territorio que aporta frescura, calidad y carácter a cada cosecha.

NUESTRA HISTORIA

Todo comenzó por un «y si…»

En 2012, Juan Luis compra los terrenos donde hoy crecen nuestros arándanos, en plena Vega de Pas. Desde el primer momento se encarga personalmente de todo: instala el sistema de riego, planta los arándanos en filas, controla el crecimiento de cada planta y cuida la finca día a día. No delega, no acelera. Aprende el terreno, observa el clima y trabaja al ritmo que marca la tierra.

Con el tiempo, incluso construye con sus propias manos una caseta en el monte, necesaria para guardar herramientas y proteger el trabajo diario. Media hectárea que va llenando de arándanos por pura pasión, sin intención de vender, solo para compartir la cosecha con la familia y disfrutar del resultado de tantos años de esfuerzo.

Año tras año, la finca demuestra que el lugar es especial. El fruto crece sano, firme y sabroso. La variedad Liberty encuentra aquí un entorno ideal para desarrollarse.

En 2025, la historia da un giro inesperado. Sara, nieta de Juan Luis, y Luis, su pareja, ven algo más que una finca familiar: ven un producto excepcional y una oportunidad de hacer las cosas bien. Deciden dar el paso y comercializar los arándanos, manteniendo el cuidado artesanal y el respeto por el origen.

La idea comienza a tomar forma poco a poco, entre clases y horarios de estudiantes. Se reparten las tareas con naturalidad y coordinación. El primer paso es ponerle nombre al proyecto. El apellido de Juan Luis encaja a la perfección: un valle, una montaña, una forma tradicional de trabajar la tierra. Así nace Arándanos Vallecillo.

Después llega la identidad visual. Luis dedica horas a diseñar logotipos, probar tipografías y colores hasta dar con una imagen clásica, sencilla y atemporal, capaz de representar la esencia del proyecto.

Con la marca definida, toca estructurar el negocio: analizar cantidades de fruta, temporada, personal necesario y logística, estudiar la viabilidad de cada opción y planificar las operaciones. Se buscan proveedores de packaging en dos tamaños, cajas para venta al por mayor y se diseñan etiquetas con toda la información legal. Cada decisión se toma controlando presupuestos y escenarios reales.

El siguiente paso es la digitalización. Luis desarrolla la web con WordPress, contrata el hosting y el dominio y crea el correo corporativo. Sara se encarga de abrir una línea telefónica exclusiva para el negocio y de poner en marcha los perfiles en Instagram, TikTok, Facebook, Threads y LinkedIn, mostrando el día a día de la finca y del proyecto.

Finalmente, se da forma a toda la parte legal: registros sanitarios, documentación de origen, seguros, alta de autónomos y cumplimiento normativo, asegurando que todo el proyecto crezca de manera sólida y sostenible.

Llega entonces la monetización. Luis comienza a contactar con mercados, fruterías y negocios a granel, buscando ventas directas y relaciones a largo plazo. Al mismo tiempo, se incorporan las visitas a la finca, una forma de compartir la cosecha a través de experiencias en grupo, recogiendo arándanos a mano y disfrutando de una mañana en la naturaleza.

Hoy, Arándanos Vallecillo es el resultado de años de trabajo silencioso, de una finca cuidada planta a planta, y de una nueva generación que decidió continuar el camino con respeto, organización y visión de futuro.

Aquí, cada arándano no solo se cultiva.
Se trabaja, se cuida y se comparte.

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